jueves, 24 de septiembre de 2009

Ardilla

La dejaron atada en un árbol, sin agua ni comida. Ardilla es cariñosa, simpática y pizpireta, y se lleva bien con perros y con gatos. Pero lo que más le gusta en el mundo mundial son unos mimos y unas chuches, por este orden :-) Fíjate lo que es capaz de hacer por un poco de atención y por unas chucherías, claro. Pincha en el enlace y luego en el vídeo.

Ardilla

Tiene que llamarse Happy

Porque parece que sonríe. Porque nunca tiene un mal gesto. Porque todo le parece bien. Porque siempre está dispuesto a dar la pata. Porque le encanta jugar. Porque disfruta corriendo libre. Porque se entiende con sus colegas de especie. Porque adora a sus colegas de la especie humana. Porque mueve el rabo como un helicóptero cuando huele chuches. Porque te prendas de su mirada. Porque apetece abrazarlo. Porque lo abrazas y no te cabe. Porque lo abandonaron y aun así… sigue sonriendo.

Tiene que llamarse Happy

ELLOS NO TIENEN LA CULPA

  • NO TIENEN LA CULPA de que sus dueños se hayan separado.
  • NO TIENEN LA CULPA de haber crecido y ahora ser demasiado grande para un piso.
  • NO TIENEN LA CULPA de ser un regalo de reyes, cumpleaños, aniversario, que nunca fue solicitado y por tanto nunca fue querido.
  • NO TIENEN LA CULPA de tener que comer todos los días, de ponerse enfermo, de necesitar un bañó, una operación, una medicación demasiado cara, y por tanto mejor será que lo sacrifiquemos.
  • NO TIENEN LA CULPA de haber durado más años que su dueña y ahora no es una parte aceptada de la herencia.
  • NO TIENEN LA CULPA de haber sido un simple objeto para llenar un vacío hasta que llegue un bebé humano y ya no hay sitio para todos.
  • NO TIENEN LA CULPA de que hayamos tenido un mal día en el trabajo y sea objeto de descarga de nuestras tensiones, iras y malos rollos.
  • NO TIENEN LA CULPA de que alguien los haya dejado tirados en la calle y tenga que buscar comida por donde puedan.
  • NO TIENEN LA CULPA de que sus dueños se vayan de vacaciones a algún lugar dónde ellos no son bien recibidos.
  • NO TIENEN LA CULPA de no poder parir más crías, de que sus úteros estén destrozados para que los humanos se lucren.
  • NO TIENEN LA CULPA de no tener más fuerzas para corres detrás de una liebre.
  • NO TIENEN LA CULPA de tener tanto valor para un criador que tenga que vivir eternamente en un zulo para que no lo roben.
  • NO TIENEN LA CULPA de haber recibido tantos palos que a veces intenten defenderse.
  • NO TIENEN LA CULPA de estar vivos.
  • NO TIENEN LA CULPA de NADA.

Y por tanto no tienen que pagar las consecuencias de los errores ajenos.

Espero que algún día tengamos una ley de protección animal que realmente los proteja y penalice a los que SI TIENEN LA CULPA de que ellos acaben atropellados en la cuneta de una carretera, colgados de un árbol, maltratados por desaprensivos y salvajes sin escrúpulos, cometiendo el gran delito de buscar comida en las basuras o, en el mejor de los casos, en la jaula de un refugio durante años hasta que alguien se fije en ellos y decida darles otra oportunidad de demostrar que NO TIENEN LA CULPA.

Kenia, estamos aquí. Kenia, we are here

Se llama Kenia y arrastra un tumor. Literalmente.

Kenia es una mirada que conmueve y un tumor que horroriza. Ambos, la mirada y el tumor son la consecuencia de una vida en el infierno. Galgueros, cazadores, ignorantes, analfabetos emocionales, torturadores, verdugos; psicópatas empuñando escopetas, ciñendo sogas, enjaulando vidas ajenas… y siempre a su paso, dejando un rastro de sangre.

Kenia en el infierno
Kenia, estamos aquí. Kenia, we are here